Origen de la Orden

La Orden de San Basilio tuvo su origen en Capadocia, Asia Menor,
en el Siglo IV.
Viendo que la vida eremítica, muy extendida entonces,  no respondía al llamado de Jesús a vivir la caridad, San Basilio fundó la vida monástica contemplativa activa convencido de que la vida común facilita el cumplimiento de los mandamientos de Cristo.
Asimismo, basándose en las Sagradas Escrituras, escribió las Pequeñas y Grandes Reglas Monásticas o normas de vida para los monjes y las monjas de la Orden, que comenzó con el primer monasterio formado por su hermana Santa Macrina, su Madre Santa Emelia, sirvientes y discípulos.
De las enseñanzas de nuestro Padre fundador leemos: “Cuando varias personas viven juntas les es más fácil cumplir los Consejos de Cristo, en cambio,  quien vive en la completa soledad no puede conocer sus defectos porque no tiene quien se los advierta, con amor y mansedumbre, para que pueda corregirlos. Entonces a menudo se cumple la palabra de la Sagrada Escritura: "Escucha, hijo mío, recibe mis palabras y vivirás largos años" (Prov. 4:10).
Así también, no se puede abandonar el más importante mandamiento, que está orientado directamente a la salvación, cuando no se da de comer al hambriento o no se da el vestido al desnudo. En la vida eremítica, además, falta el ejercicio de las virtudes. ¿Cómo podrá aquella persona demostrar su humildad, cuando no tiene la posibilidad de humillarse ante otro? ¿A quién demostrará su misericordia, cuando ella rompió toda relación con las personas?

 

 

 



San Basilio el Grande


Santa Macrina

 

Madre Sofronia
Erdely, OSBM

 

Las Hermanas Basilianas a través del tiempo

Los primero monasterios basilianos se encontraban en el Imperio Bizantino y luego en el Sur de Italia, Galia, España y África. Más tarde en Europa Central. A la Rus' de Kyiv, las religiosas llegaron en el año 988 desde Constantinopla y Bulgaria y se extendieron por todo el territorio.
Durante los siglos de paz y libertad, los monasterios de la Orden se multiplicaban; en la época de las persecuciones muchos desaparecieron,  y numerosas religiosas fueron martirizadas o deportadas.
A fines del Siglo XIX,  las monjas basilianas con el apoyo del Metropolita
Andrés Sheptyckyj OSBM,  fiel defensor de las hermanas se renovaron en  la disciplina monástica, en la formación y en la organización de las comunidades ubicadas en Galitzia, Ucrania Occidental.
Además, animadas e impulsadas por el Metropolita Andrés, las hermanas partieron hacia el Occidente. Así, en 1911, se ubicaron en Filadelfia, Estados Unidos y, el 20 de agosto de 1939 arribaron a Buenos Aires la Madre Sofronia Erdeli y la Madre Margarita Fendio.

Actualmente, la presencia basiliana se hallan organizadas en Provincias, Vice-Provincias, Delegaciones, Misiones y Monasterios Contemplativos  ubicados en los siguientes países: Australia,  Brasil, Polonia, Rumania, Alemania, Ucrania, Eslovaquia, Hungría, Croacia, Estados Unidos y Argentina.

Por Decreto 700/4º de 1951 "Ad Septennium", se elevó la Orden de las Hermanas Basilianas a la dignidad de Derecho de Orden Pontificio y se le otorgó las Constituciones que sirvieron para unir los monasterios bajo la autoridad de un gobierno central que tiene su cede en Roma.